Diputados pide se investigue actuar de autoridades en pasada tormenta.


Durante la tarde del pasado 29 de septiembre y madrugada del 30 de septiembre del presente año, la Ciudad de Durango, Durango sufrió lluvias torrenciales atípicas, en donde según declaraciones de las autoridades locales de protección civil, la precipitación pluvial alcanzó los 97 mm, en solo 8 horas, es decir, un 20% de todo lo acumulado en un año.
Este hecho provocó que la presa denominada como “del Hielo” y y los arroyos de La Virgen, La Atarjea y en parte el Arroyo Seco, se desbordaran, a lo que hubo de sumarse el derrame controlado de las presas de La Tinaja y Garabitos.
Las consecuencias fueron que una parte importante de la ciudad se inundara, perjudicando cientos de casas habitación, negocios e infraestructura pública.
Las pérdidas materiales, hasta el momento, son muy difíciles de calcular, en los medios de comunicación y redes sociales hay innumerables ejemplos de algunas de sus consecuencias, por ejemplo la Central de Autobuses de la Ciudad quedó completamente inundada, la Clínica #1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se tuvo
que evacuar, ya que perdió su suministro de energía eléctrica por la inundación de sus sótanos, e incluso en las comunidades rurales miles de hectáreas sembradas han sido destruidas, arrasadas o inundadas.
Actualmente, nuestro país cuenta con uno de los Sistemas de Protección Civil más completos y eficientes en todo el mundo, a la vez que el Plan DN-III se mantiene como un ejemplo para otras latitudes, sin embargo, ante tragedias como estas es necesario reflexionar y analizar cómo las autoridades locales no actuaron a tiempo.
Ejemplo de ello es que la tormenta que se presentó estaba pronosticada por la CONAGUA e incluso se emitieron diversas alarmas a lo largo del día 29 y no hay evidencia de que el Consejo Local de Protección Civil sesionara a tiempo, por lo que no se alertó a la ciudadanía a través de los diferentes medios de comunicación.
Tampoco se siguieron los protocolos marcados en la Ley General de Protección Civil; en su Reglamento y su Manual de Organización y Operación; además se hizo caso omiso del Atlas de Riesgo de la Ciudad, para alertar de los puntos de peligro y ordenar las medidas necesarias para evitar daños a la población civil y sus bienes.
El no conducirse como lo establece la Ley General de Protección Civil en sus artículos 21, 73 y 75; el desatender el artículo 109 del Reglamento de la Ley General de Protección Civil y su Manual de Organización y Operación, así como el hacer caso omiso del Atlas de Riesgo de la Ciudad de Durango, provocó sin duda la tragedia.
El propio Gobernador José Rosas Aispuro Torres señaló que el aviso de alerta se emitió temprano, que temprano se declaró el Código Rojo, pero también señala que algo paso que debe revisarse, pues el aviso nunca llegó a la población.
Entre las omisiones graves está NO asegurar la infraestructura de auxilio a la población como los hospitales, ubicados en la zona de inundación.
La inundación de las salas de máquinas del hospital del Seguro Social, donde se emitió el llamado de urgencia para atender la inundación que sufría, llamado que fue debido, con la graves consecuencia de que en la madrugada, aproximadamente a las 2:35 de la mañana se quedara sin energía eléctrica poniendo en grave riesgo a los pacientes que dependían de equipos eléctricos para su supervivencia, como respiradores, monitores e incubadoras, cuya consecuencia no se ha dimensionado.
Como lo han señalado los regidores de nuestro partido en la capital, esta tragedia, se pudo haber evitado si se actuaba a tiempo y se hubiera colocado una barrera provisional de sacos de arena para impedir la inundación de este espacio, como marcan los protocolos, o, ante la imposibilidad de detener la inundación conectar las áreas vitales del hospital, a una planta auxiliar de la CFE, que las autoridades de Protección Civil tardaron en solicitar.
Las nuevas autoridades locales de Protección Civil dejaron ver su falta de estrategia y conocimiento sobre los protocolos básicos y ello sin duda ocasionó lamentablemente la pérdida de vidas, además de los
cuantiosos daños materiales, muchos de los cuales se pudieron haber prevenido.
Ante estos hechos, la Secretaría de Gobernación declaró ya la emergencia extraordinaria para el municipio de Durango, a partir de esta Declaratoria, solicitada por el gobierno estatal, sin embargo, por el alcance de los daños que se observa, es necesaria la declaratoria de desastre, que permita que fluyan recursos extraordinarios del FONDEN para atender la reconstrucción de la infraestructura dañada.
Asimismo, aunque ya está sesionando el Consejo Estatal de Protección Civil, y se ha atendido la emergencia y se delimitó cerco sanitario para evitar brotes infecciosos por los encharcamientos e inundaciones, la situación de emergencia continua y apenas se están analizando los verdaderos alcances de los daños y ante la amenaza y pronósticos de más lluvias en los próximos días, sometemos a consideración de esta honorable asamblea el siguiente
PUNTO DE ACUERDO
Primero. El Honorable Congreso del Estado de Durango exhorta respetuosamente, a la Secretaría de Gobernación a que emita la declaratoria de desastre correspondiente para el municipio de Durango del Estado de Durango, afectado por la tormenta atípica ocurrida entre la noche del 29 y la madrugada del 30 de septiembre de 2016, para que se liberen los recursos del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN).
Segundo. El Honorable Congreso del Estado de Durango exhorta respetuosamente, a la Comisión Nacional de Derechos Humanos para
que investigue y de haber omisiones o negligencia por parte de las autoridades responsables de activar los protocolos del Programa Nacional de Protección Civil en la ciudad de Durango, deslinden las responsabilidades correspondientes.
Tercero. El Honorable Congreso del Estado de Durango exhorta al Instituto Mexicano del Seguro Social para que, en el marco de sus atribuciones y competencias, atienda las necesidades materiales y de infraestructura del Hospital General de Zona Número 1 de la ciudad de Durango, afectado por la tormenta ocurrida entre la noche del 29 y la madrugada del 30 de septiembre de 2016 a fin de que pueda continuar con su labor de velar por la salud de los derechohabientes de Durango.